πŸ”΄ >> Marita Alonso, periodista experta en relaciones: “El verdadero reto live en que las mujeres nos queramos en un mundo que se esfuerza por hacer que nos odiemos”

πŸ”΄ >> Marita Alonso, periodista experta en relaciones: “El verdadero reto live en que las mujeres nos queramos en un mundo que se esfuerza por hacer que nos odiemos”

Cómo han cambiado las aplicaciones de citas y las redes el universo amoroso. El precio del amor: ¿cuánto pagarías para encontrar pareja? Salir de fiesta ya no se lleva: los nuevos lugares para ligar. “Poderoso caballero es don Dinero”, decía hace cuatro siglos Francisco de Quevedo. Y fíjate si es poderoso, que hemos permitido que la lógica del mercado dicte las leyes de nuestro corazón. Este es uno de los ejes en torno al que orbita ‘La venus del smartphone’ (Carpe Noctem, 128 páginas), el tercer libro de la periodista y colaboradora de Elle.es Marita Alonso tras ‘Antimanual de autodestrucción amorosa’ y ‘Si echas de menos el principio, vuelve a empezar.

Este ensayo es una disección sociológica, pero también emocional, de cómo la tecnología ha cambiado el concepto de deseo, amor, identidad e incluso salud psychological. Alonso analiza cómo un proceso que hace unos años ni siquiera nos imaginábamos que pasara por una pantalla se ha convertido ahora en la norma doméstica del cortejo contemporáneo. La autora habla de la mercantilización de las relaciones y, en ello, de la aparición de la dictadura del swipe, en la que se crea la adicción de que siempre habrá algo mejor con solo mover un dedo.

Marita explica el merciless impacto de las apps de citas en la salud psychological: cuando nos dan love, nos generan picos de dopamina, sí, pero también están siendo el caldo de cultivo para manifestaciones de irresponsabilidad afectiva, como el ghosting, que minan nuestra autoestima. Son apps de citas con un punto turbio, que no se sabe si han conseguido liberar sexualmente a la mujer o hacerla prisionera, ahora, del yo digital, y en este debate la autora concluye el libro mirando hacia el futuro, hablando del papel de la IA en la selección de pareja y en cómo encontrarán el amor los agotados millennials y GenZ. De todo ello (y algo más) hablamos con ella en esta entrevista.

Uno de los conceptos que abordas en el libro es la ‘gamificación’ del ligue. ¿Podríamos decir que el swipe se ha convertido en una herramienta de validación de nuestra propia imagen más que en una forma de conocer a otras personas?

Ocurre como en las redes sociales, en las que sería absurdo negar que subimos fotografías para ser validados por el resto. La validación ahora se mide en likes y en suits y en las ‘dating apps’, que fueron concebidas desde la gamificación al contar con elementos y dinámicas propias de los juegos, sus usuarios pueden terminar atrapados en un círculo adictivo. Al aumentar los niveles de dopamina a medida que van consiguiendo más suits, se persigue más esa validación que conocer a alguien. Preferimos el aplauso al esfuerzo de comenzar algo. Y hay que preguntarse por qué. Posiblemente sea miedo, porque para enamorarse, hay que ser valiente. Aunque el cementerio está lleno de valientes, qué sé yo… Sin embargo, creo que es mejor ser valiente a un narcisista de libro.

Virgili Jubero

Se nos ha exigido a las mujeres “ser la mejor versión de nosotras mismas”. ¿Lo asumimos cuando creamos nuestro perfil? ¿Vendemos un producto en vez de mostrar a una persona?

Aunque hombres y mujeres somos esclavos de la optimización que nos ahoga, es cierto que a nosotras se nos exige siempre más. Porque tenemos que ser bellísimas, inteligentes, divertidas, buenas madres, grandes trabajadoras y abrazar las paradojas que encierra lo que se nos pide. Debemos ser maravillosas en la oficina, donde no podemos ser madres para estar volcadas en el trabajo. Pero al cruzar la puerta de casa, está prohibido pensar en ese informe que dejamos a medias porque tenemos que ser “la madre del año”.

Tenemos que ser guapas, pero no excesivas y abrazar la belleza desde una supuesta y tramposa naturalidad. Y a la hora de generar un perfil en las ‘dating apps’, como ocurre en las redes, queremos mostrar nuestra mejor versión. Eva Illouz habla en ‘El fin del amor’ del capitalismo escópico, que se lucra al convertir la sexualidad en espectáculo. La transforma en imágenes y el cuerpo pasa a ser una mercancía. Es indudable que nos convertimos en cierto modo en productos, en unos cuerpos sexuales que se consumen a través de la mirada.

A la Generación Z parece que le resulta ‘friki’ nuestro viejo ritual de conocer gente de copas y discotecas. ¿Esto señala la muerte del ligoteo tradicional? ¿Hemos perdido la capacidad de peep las señales en el otro por culpa de las pantallas?

Creo que ligar por ‘dating apps’ nos ha vuelto torpes a la hora de ligar porque ya no sabemos interpretar señales en el cara a cara. Reconozco que yo misma soy ahora incapaz de saber si le gusto a alguien y sobreanalizo cada comentario y gesto… Y la conclusión siempre es nefasta, porque como protección, doy por hecho que no le gusto. La proeza de Tinder fue instaurar el ‘doble opt-in’, esa doble validación para poder hablar con alguien. Es decir: si hablas con un match, sabes que, en principio, al otro le interesas.

En un bar hablas con gente sin saber si hay interés por su parte y por si fuera poco, gestionar el rechazo en privado, como pasa con las aplicaciones, es relativamente fácil, pero en un bar, ante la presencia de terceros, hay quienes lo encuentran agresivo e insoportable. Y considero que gestionar el rechazo es well-known, especialmente teniendo en cuenta que no hacerlo hace que muchos hombres muestren su ira. En las ‘dating apps’ el rechazo puede tener como consecuencia los insultos e incluso el acoso del resto.

Hoy se multiplican las apps de citas. ¿Es el amor un bien de consumo rápido? Tener tantas opciones, ¿nos hace más libres o más infelices a la hora de elegir pareja?

Hay quienes encuentran en el amor su ración de dopamina y por eso, enlazan comienzos de relaciones, porque bien sabemos que en las etapas iniciales de las relaciones es cuando la dopamina se dispara… Pero como pasa cuando llevas un rato masticando un chicle, el sabor se disipa y si quieres igualarlo, vas a por otro chicle. Hay quien hace que las parejas sean intercambiables (a mí siempre me han cambiado con la facilidad con la que alguien se cambia de calcetines).

Al tener tantas opciones deviene la paradoja de la elección y Esther Perel habla de la pérdida ambigua: pese a estar la pareja presente, de alguna manera está ausente porque, aunque buscamos a nuestra alma gemela (odio este concepto pero aquí estoy, soltándolo), siempre buscaremos a alguien mejor ante la cantidad de opciones que hay. Ojo: estamos hablando de ‘opciones’ cuando son personas. Nos hemos convertido en muebles de Ikea.

“Estamos hablando de ‘opciones’ cuando son personas. Nos hemos convertido en muebles de Ikea” Poco se habla del dolor silencioso de cuando nunca recibes un love en tu perfil: ¿son las apps de citas el destructor perfecto y callado de la autoestima de las mujeres?

En ‘El mito de la belleza’ [querida lectora: compra mi libro, pero este, también], Naomi Wolf habla de cómo la autoestima, al ser atacada, nos convierte en personas débiles e inseguras. Somos víctimas de la presión estética en la eterna persecución de ese concepto idealizado de belleza y lo cierto es que al funcionar estas apps mediante mecanismos de validación y del poder de los suits, podemos ver cómo nuestra autoestima sufre de nuevo. Además, nos encontramos habitualmente con la culpa, incluso cuando ya hemos quedado con alguien, dejando atrás la pantalla. ¿No ha vuelto a escribir? ¿No hay segunda cita? “Algo habré hecho mal”. Creo que la verdadera rebelión, el verdadero reto, live en que las mujeres nos queramos en un mundo que se esfuerza por hacer que nos odiemos.

En este sentido, que te hagan swipe y luego acabar en el ghosting o en el gaslighting también es routine. ¿Son las apps de citas el lugar perfecto para la irresponsabilidad afectiva?

Sin duda. Creo que el ghosting es una crueldad absoluta, es violencia. Deja abierta la duda y con ella, la herida. Huimos del conflicto y pensamos que quien está al otro lado de la pantalla no tiene sentimientos. Basta con desaparecer/eliminar/bloquear para seguir adelante sin considerar que la otra persona se va a quedar descolocada. Sostener la intensidad emocional es complicadísimo y enfrentarse a conflictos exige honestidad y madurez, y lamentablemente, hacerse cargo de las consecuencias no es el planazo que tienen en mente los coleccionistas de casi relaciones o de relaciones ajenas a dramas. Y mucho me temo que para que haya sonrisas, también ha de haber alguna lágrima… Unos bíceps como los de Jeremy Allen White son una maravilla, no seré yo quien lo niegue pero, ¿alguien que te hace reír a carcajadas, que propone planes y muestra interés en quién eres y en lo que buscas? No hay dominadas capaces de equiparar eso…

Virgili Jubero

¿Qué hay de ético en que las compañías de apps de citas ‘se forren’ a costa del desamor de los usuarios?

Tenemos que tener en mente que las aplicaciones de citas no son una ONG, sino un negocio. En teoría quieren que encuentres el amor, pero lo que verdaderamente necesitan es que permanezcas ahí el máximo tiempo posible. Si funcionan como aplicación, fracasan como negocio. Prueba de que lo están haciendo bien es que mientras nos preguntamos si las apps se están terminando porque bajan los usuarios, crecen las suscripciones de pago… Porque si algo no cesa es la búsqueda del amor.

“Los modelos de IA han sido entrenados para tener una preocupante personalidad concreta: la sumisa” ¿Llegaremos a delegar en una IA la selección de nuestra pareja preferrred para evitar el error humano?

Creo que vamos a delegar muchísimas cosas en la IA y al hacerlo, también el amor. Me preocupa más la cantidad de personas que se están enamorando de chatbots y por supuesto, la cantidad de hombres que están apostando por muñecas sexuales a las que se les ha aplicado la inteligencia artificial. Los modelos han sido entrenados para tener una personalidad concreta, siendo la que prima, para sorpresa de nadie, la sumisa.

El agotamiento digital que ya se ve venir desde hace un tiempo ¿hará que regresemos al ligar ‘de toda la vida’ o se inventará un nuevo método?

En esta eterna búsqueda del amor, primará lo híbrido. Las aplicaciones no van a desaparecer porque son una gran herramienta y frente al hastío, es cierto que muchas personas están abogando por planes en los que prima el cara a cara, desde golf equipment de running hasta encuentros de velocity dating… De todos modos, al comenzar una relación también conviven ambos mundos, pues dejar de lado el espectro digital es imposible, por lo que creo que lo oportuno es aprender de lo positivo del universo online sin dejar atrás la humanidad. Cuando tenemos pareja, las redes sociales y WhatsApp se convierten siempre en una tentación y en un posible problema. ¿Mi consejo? NO SEAS UNA PERSONA ASQUEROSA. Punto. Porque de esas, sobran.

Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores sequence de apprehension de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que peep. 

Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, sequence, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘everyday life’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes. 

Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter. 

Tras 9 años dedicada al ‘branded command material’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Better of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.

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